domingo, 10 de septiembre de 2017

Aprender y enseñar a ser SOLIDARIOS




En estos días en los que estamos pensando y preparando materiales y miles de cosas para nuestros alumnos durante este curso, me gustaría subrayar el valor de la SOLIDARIDAD como ingrediente mágico e imprescindible en la formación de nuestros pequeños. 

Hace tiempo os hablé de Carumanda, la ONG de mi colegio (leer post aquí). A través de diferentes actividades voluntarias, la ONG va teniendo presencia en la experiencia de nuestros alumnos en el centro. 

Becas Piccoli Saggi

El primer ejemplo que os quiero presentar aquí es la presentación de las becas Piccoli Saggi en todas las clases de Educación Infantil y en las de primero y segundo de Educación Primaria. Se pide la colaboración económica de las familias para proporcionar recursos educativos a niños de Colombia. Para introducir el tema a los alumnos, elaboramos una dinámica para los dos cursos de Primaria implicados. Esta dinámica llevaba por título "La flor de la solidaridad" y estaba basada en el corto de Emilio Aragón y Saramago "La flor más grande del mundo".





Tras realizar una breve reflexión con los alumnos sobre lo que nos transmitió el vídeo y lo que podíamos aprender de él, entregamos a cada alumno el dibujo de una gota de agua donde tenían que escribir algo que ellos podía aportar para que el mundo fuera mejor y más justo. Posteriormente, cada alumno pegó su gota de agua en un dibujo grande de una flor en blanco y negro que acompañó a la clase durante los meses restantes que quedaban de curso (la dinámica la hicimos en enero). Finalmente, se motivó a los niños explicándoles que la flor iría ganando color gracias a las acciones solidarias que realizáramos a lo largo del curso. Algunas de esas acciones podían ser: ayudar o prestar material a un compañero, recoger basura del suelo, colaborar con las campañas solidarias... 

Fue una experiencia muy bonita, porque los propios alumnos aprendieron a descubrir nuevas acciones solidarias y el valor que tenían en sus vidas. La flor se llenó de color y todos disfrutamos mucho los momentos de reflexión sobre cada una de estas acciones antes de que el alumno solidario pegara su pegatina en la flor. 

En el siguiente enlace podéis encontrar los materiales que elaboré para la ocasión por si os animáis a llevarlo a cabo en vuestras aulas. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Carta al Ministerio

Querido ministro de educación, consejeros, inspectores y todas aquellas personas que tienen más voz y voto que todos los maestros en el ámbito educativo,

Gracias por decidir que la educación no es lo suficientemente valiosa como para mantenerla intacta y cuidada a lo largo de los diferentes gobiernos.

Gracias por convertir los colegios en un espacio de locura total hasta que conseguimos entender las nuevas leyes y adaptar todos nuestros materiales y metodologías a vuestros nuevos antojos.

Gracias por no acercaros a la realidad de los centros, al día a día dentro de un aula.

Gracias por vuestro desconocimiento absoluto de las necesidades reales de nuestros alumnos y sus familias.

Gracias por reducir recursos e ingresos.

Gracias por dar más importancia a la parte burocrática que a la humana.

Gracias por convertir el día a día de los maestros en una acumulación de papeles por evaluar, corregir, comentar o firmar.

Gracias por obligarnos a programar en base a teorías y no a realidades.

Gracias por presentarnos los estándares de aprendizaje y convertirlos en una pesadilla más.

Gracias por generar tanto estrés y caos entre el profesorado cuando vemos que acaba el trimestre y aún no hemos terminado de corregir, redactar actas, firmar boletines... para que las familias puedan recibir una hoja que, muy probablemente, pasará al olvido y que genera en las familias dudas, consecuencias y miedos. 

Gracias por creer que cada uno de nuestros alumnos se reduce a una hoja a final de curso decidiendo si promociona o no promociona al curso siguiente.

Y, ¿sabéis por qué os doy las gracias? Porque a pesar de estar alejados de la realidad, conseguís que nos hagamos más fuertes, que nos reinventemos, que saquemos recursos de debajo de la manga, que salgamos adelante y que sigamos creciendo. Y yo, a nivel personal, os doy las gracias porque, aunque tengáis más voz y voto que yo, no destruís mi ilusión, mis ganas de comenzar un nuevo curso, de conocer a mis alumnos y empezar una nueva aventura juntos. Ser maestro es la mejor profesión del mundo y cada uno de nuestros alumnos es un regalo en nuestras vidas.

Y no soy pesimista, todo lo contrario. A través de este post grito al mundo mis ganas por aprender y hacer las cosas mejor, avanzar y lograr vencer un curso más todas las piedras del camino.

Termino esta reflexión lanzando una propuesta y una invitación a abrir nuestras clases para que el mundo conozca lo que ocurre dentro de ellas. Y me atrevo a invitar a todas aquellas personas que tienen más poder de decisión que yo a acercarse a mi aula e interesarse por lo que nuestros alumnos quieren y necesitan de verdad. 


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Persiguiendo tus huellas, Gabriel



Hace un par de días, "Con la oreja verde" cumplió dos años de vida. En este tiempo, he recibido cosas muy bonitas gracias a la existencia de este espacio tan personal y lleno de ilusión. 

Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo que resume todo lo que he aprendido en un curso muy especial. Es un curso al que me invitó a participar la dirección del centro en el que trabajo. La temática era el estudio de toda la historia y legado del fundador de la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia, el Hermano Gabriel Taborín. Este curso ha sido uno de los culpables de que no encontrara huecos para publicar durante estos meses. 

Ha sido un curso muy bonito, porque cada tema, centrado en un aspecto del fundador, iba acompañado de un ejercicio de reflexión personal en el que aplicar los valores que destacaban en cada situación y cómo sobrellevarlas. A continuación comparto el vídeo que realicé como actividad final. El objetivo era encontrar las huellas del fundador, todas aquellas cosas que yo había extraído a nivel personal a lo largo del curso, en la realidad del centro en el que trabajo, observando galerías, clases, sala de profesores y cualquier otro detalle que pudiera resultar relevante. Además, quise acompañarlo de una música muy motivadora por la responsabilidad que siento que esta experiencia ha sembrado en mí de cara a cuidar y transmitir esos valores aprendidos. 


domingo, 16 de octubre de 2016

Apuesta por la CENOLOGÍA

Sí, no lo dudes, apuesta por la CENOLOGÍA. 

Ikea lanzó hace unas semanas un alegato claro a los maestros. O al menos yo me lo tomé así. Afirmaba que los padres estaban de acuerdo con que sus hijos tenían demasiados deberes, y lo que querían era más cenas en familia. No sé vosotros, pero a mí se me retuerce el estómago con esta petición. Sólo quieren más tiempo con sus hijos, sin la presión de los deberes y la tensión de cumplir plazos. 



Hace unos meses, publiqué una entrada que hablaba sobre los deberes. Podéis leerla aquí. En ese momento, aproveché otra campaña publicitaria para sacarlo a colación. Y esta nueva campaña y el aún cercano comienzo de curso me parecían otra buena oportunidad para invitar a la reflexión.

Durante los primeros días de clase, pregunté a mis alumnos por lo que soñaban hacer en el cole. Les invité a que se imaginaran que tenían el poder de decidir qué hacer durante todos estos meses que quedan por delante. ¿Queréis saber cuántos de ellos han pedido llevar deberes a casa? Ninguno. Sus respuestas recogían cosas como estas:

Investigar
Jugar
Hacer proyectos
Trabajar en equipo
Divertirnos
Hacer experimentos
Aprender mucho
Hacer cosas nuevas
Pasárnoslo bien 
Pensar
Tener el cerebro cachas 
Muchas aventuras


Y quizás no hable por el conjunto de las familias, pero creo que sí por la mayoría de ellas cuando afirmo que ellas tampoco quieren deberes. Lo que verdaderamente necesitan las familias es tiempo de calidad con sus hijos.

Hace unos días, en una entrevista con la madre de una de mis alumnas de este año, me dio las gracias por no llenar sus tardes de deberes, porque eso le estaba permitiendo leer un cuento cada noche con su hija sin que ella estuviese agotada de tanto esfuerzo. 

¿Por qué nos empeñamos en llenar las tardes en familia con deberes absurdos y mecánicos?

Si queremos mandar deberes, hagámoslo, pero sirvámonos de la Cenología como inspiración y cojamos ideas. Hagamos que los niños investiguen y disfruten con su familia.