viernes, 28 de agosto de 2015

Lo que el curso 2014-2015 me ha enseñado


No hay nada como el descanso y las vacaciones para tomar perspectiva de todo lo vivido y saber valorar y agradecer las cosas buenas que te regala la vida. Nadie se sorprenderá cuando digo que el pasado curso fue estresante y agotador, pero también fue un curso de mucho aprendizaje (muchísimo), un curso lleno de mucha ilusión, de mucho trabajo, un curso de aciertos y errores, un curso de emociones a flor de piel y un curso de un profundo conocimiento de mí misma. 

Detrás de las incontables tutorías, las agotadoras reuniones de equipo o las interminables horas corrigiendo, preparando y planificando se esconden millones de momentos muy bonitos y la satisfacción final de haber sacado nuestro trabajo adelante.

Ahora que el comienzo de un nuevo curso está tan cerca, echo la vista atrás y recuerdo cómo me sentía hace justo un año, ante la incertidumbre de conocer a mis compañeros, de encontrarme con mis alumnos por primera vez, de afrontar mi primera clase... Recuerdo esa inquietud perfectamente, como si fuese hoy mismo. Ahora esa inquietud es diferente, pero la dosis de ilusión es igual de alta que el pasado septiembre.