sábado, 20 de febrero de 2016

Colaborar para enseñar 2016



El pasado 23 de enero asistí a la jornada "Colaborar para Enseñar" organizada por la Asociación Espiral y la Fundación Colegio Base en Medialab. Es la segunda vez que asisto a dicho evento, y aún con el recuerdo de la del año pasado en mi cabeza (leer post aquí), disfruté muchísimo por la ilusión compartida y la motivación que contagiaron todos los ponentes. 

El evento se componía de una mañana llena de diferentes ponencias y exposición de proyectos; y una tarde de talleres. Había cuatro para elegir, pero sólo podíamos asistir a uno. Mi elección fue el taller de Gamificación, y fue una auténtica pasada. Además de pasar un rato súper divertido, me ayudó a sacar muchas ideas y a descubrir la esencia y las posibilidades que tiene gasificar tu aula. 

La mañana empezó con una ponencia de Jordi Adell titulada "Innovación didáctica vs. innovación tecnológica". Jordi afirmaba que nos encontramos en un momento en el que estamos deslumbrados por las tecnologías, pero que la realidad es que deberíamos estar deslumbrados por la (buena) pedagogía. Además, definía la innovación como un cambio voluntario que introducimos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde los cambios profundos deben juntarse con los superficiales para que sea efectiva. Adela subrayaba también algunos pasos importantes en un proceso de innovación, como la redefinición de los espacios de aprendizaje o el modelo SAMR (Sustitución - Aumento - Modificación - Redefinición), donde los dos primeros pasos representan la mejora del sistema y los dos últimos son la transformación real del sistema.

Adell nos lanzó también la siguiente reflexión: ¿Premiamos la creatividad o la docilidad dentro de nuestras aulas? Jordi defiende un aprendizaje trialógico, donde se combinen estas tres metáforas: 
  1. Adquisición: impartir una materia. Esta metáfora es la dominante.
  2. Participación: representa la necesidad de formar parte de algo, de ser una tribu.
  3. Creación de conocimiento: aprendemos construyendo.
Por último, Jordi delineó los diferentes aspectos que definen un nuevo ecosistema de aprendizaje: proyectos abiertos, pedagogía de preguntas y no de respuestas, transmitir pasión por el aprendizaje, asumir riesgos, innovar, evaluación atenta a aprendizajes emergentes y olvidar la idea de la evaluación como clave de todo, no puede ser sancionadora

Después de esta primera ponencia de Jordi Adell, se presentaron diferentes proyectos colaborativos:
  • Educar a través de la emoción: maderas que son violines (Inmaculada Contreras) Ver blog aquí.
  • Barxas emprende: creación de una editorial (María José Soto) Ver blog aquí.
  • Emigrando entre mares (Agapito Muñiz y Soniva Vivero) Ver blog aquí.
  • Innovando juntos (María Peco) Ver blog aquí.
  • Matemáticas, TIC y Arte (Mª Dolores Todolí y Ana Galindo) Ver blog aquí.
  • Virtual Touch (María José Lasala Bello y Xavier Alamán Roldán) 

La mañana terminó con una mesa redonda centrada en los claustros colaborativos. En un lado estaba sentada Mercedes Ruíz, defendiendo la posibilidad de flipear los claustros. Y frente a ella, Jesús Hernández presentó HangoutEDU, un proyecto multiplataforma abierto a la colaboración. 



La tarde estuvo reservada para los talleres. Como os he comentado antes, mi elección fue el taller de Gamificación, de la mano de Javier Espinosa y Natxo Maté (y otros cuantos locos más). Fue un taller alucinante que combinó a la perfección la teoría y la práctica y donde los elementos motivadores jugaron un papel fundamental para enganchar a todos los asistentes. Creo que la clave de su éxito fue hacer realidad, convertir en hechos, aquello que predicaban y defendían. Muchas veces asisto a ponencias o formaciones donde se defiende la necesidad de hacer cosas diferentes, de convertir al alumno en protagonista, pero seguimos estando sentados viendo una presentación de Power Point y se limitan a trasladarnos toda la responsabilidad a nosotros, dentro de nuestra aula. Sin embargo, en este taller, aprendimos todos los elementos de la gamificación mientras los poníamos en práctica. El juego empezó días antes de la jornada, cuando nos enviaron un enlace con el siguiente vídeo.





Según gamificación.com, la gamificación es el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos. Es decir, ¡convierte tu clase en un juego donde tus alumnos son los jugadores!


Consiguieron sembrar inquietudes, ganas y expectativas, que supieron superar sin dificultad. Todos ellos estaban disfrazados de doctores y prepararon un escenario perfecto para captar nuestra atención. Comenzaron presentando sus diferentes proyectos. Cada doctor expuso cómo había combatido el virus en su aula o en su centro y después pasamos a la acción. Nos organizaron en grupos elegidos aleatoriamente con pegatinas de diferentes colores entregadas a la entrada, y fuimos pasando por varias estaciones, cada una de ellas dirigida por un ponente diferente. En cada estación nos presentaban uno de los aspectos que constituyen la gamificación, acompañándolos de ejemplos y técnicas concretas para llevarlo a cabo. Al concluir cada una de ellas, teníamos que conseguir un sello que demostrase que habíamos superado la prueba correspondiente. 


Yo, por mi parte, ya me he puesto manos a la obra para gamificar mi aula y mantener enganchados y motivados a mis alumnos. Ya os lo contaré más adelante. De momento, os recomiendo que visitéis su web y participéis de esta locura, que cuando es compartida es mucho más divertida. 

Una vez más, manifiesto mi agradecimiento a los organizadores de la jornada. Cuando las cosas se preparan con cariño, cuidado e ilusión, siempre salen bien porque saben establecer vínculos motivadores y emocionales con los asistentes

4 comentarios:

  1. Me parece una buena experiencia y sin lugar a dudas gratificante. Esto es innovación en estado puro. Lo tengo en cuenta para mis clases. Sigues en el buen camino.

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    1. Muchas gracias. La clave está en estar en camino, sin quedarse parados.

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  2. Colaborar juntos es una herramienta clave esencial si queremos seguir en pie trabajando codo con codo. ¡Gracias por tus magníficas ideas!

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    1. Gracias a ti por pasarte por ese pequeño rincón!

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